Inversiones en Latinoamérica

Buenos Aires, Argentina

16 de mayo de 2008

Por Paola Pecora

*** Los beneficios que le aporta a la Argentina el ‘investment grade’ en Brasil…

*** Brasil: la ‘distribución de la renta’ afecta a los más pobres, cuando debería beneficiarlos…

*** ¿Cómo defendernos frente a una recesión en EEUU? Hay formas de enriquecerse frente a una recesión… compañías que ganan cuando la población se empobrece…

Las economías de México, Brasil, Chile y Perú conforman el 85% del PBI de Latam. Y los cuatro países alcanzaron la calificación que los hace aptos para la inversión ’sin riesgos’ buscada por los grandes fondos de inversión mundiales.

Como comentábamos en Estados Unidos busca más inflación http://www.latinforme.com/articles/estados-unidos-busca-mas-inflacion/449 , Brasil obtuvo la calificación crediticia en su deuda de largo plazo en moneda extranjera, calificación que le permite al país ser detectado en el radar de los grandes inversores internacionales. Desde entonces, “la alegría no es sólo brasilera”, como canta el cantautor argentino Charly García, ya que Brasil ha sido el país con mayor inversión extranjera en Latinoamérica en 2007 con US$ 34.585 millones. Los inversores mundiales disfrutan de esa alegría cada vez más…

Esta nueva camada inversora sobre Brasil generará una mayor producción de bienes y servicios, traducido: mayor demanda en el país. Demanda que no sólo será satisfecha por su producción interna, sino importada por sus socios comerciales más importantes, como Argentina. Brasil tampoco tiene la ventaja de un dólar competitivo para sus exportaciones, como sí lo tiene Argentina. A ésta se le abre una mayor oportunidad de exportación hacia Brasil, pero no un mayor flujo de capitales externos.

Argentina, a pesar del buen momento macroeconómico por el que está atravesando, no ha logrado dejar atrás su negro pasado financiero, su default de deuda, su imposibilidad de acceder a los mercados internacionales de crédito, sus hold-outs, un pasado económico que amenaza con retornar si no se logra cambiar la política económica a tiempo. Ya no es ningún secreto (lo es sólo para el gobierno) que la inflación argentina es de más del 30%. Tampoco que el gasto público sigue aumentando peligrosamente. Y que Brasil por algo ha sido destacado con el grado de inversión: su coherencia político económica en el largo plazo, algo de lo que la Argentina carece, porque sigue a contramano del mundo.

Brasil obtuvo su investment grade y nosotros en pleno ciclo alcista de commodities agrícolas nos damos el inmenso lujo de imponerle al sector agropecuario mayor tributación, vía retenciones impositivas, que sumadas a los otros tributos del campo, logran que esos impuestos lleguen –según se queja el sector agropecuario- en algunos casos al 70%, privando al sector más productivo de la Argentina de competitividad y mayores inversiones. Hasta tanto el gobierno no acceda a eliminar parte de esas retenciones, el sector agropecuario en la Argentina seguirá parado, los mercados de granos seguirán sin operar, y las exportaciones cerradas.

Brasil logró su investment grade. La Argentina sigue sin entender y desperdiciando su futuro.

*** A no muchas economías mundiales les gustaría estar en posiciones destacadas en una lista encabezada por economías de países como Namibia, Lesotho y Bostwana.

Y Brasil, en esta lista, ocupa el décimo lugar. La lista corresponde a la distribución de la renta según el coeficiente de Gini, que mide la desigualdad en los ingresos (entre otras distribuciones) de un país. El coeficiente indica que 0 es igualdad en la distribución, y 1 es la perfecta desigualdad (uno solo concentra toda la riqueza). Y según el 2008 World Factbook, la potencia emergente en Latinoamérica, la sexta economía mundial es, de los países latinoamericanos con grado de inversión, la que tiene la distribución más desigual: 0,567, precedido por Bolivia (0,592) y Paraguay (0,584) según el coeficiente Gini. El país de mejor distribución es Dinamarca, con 0,29. Estados Unidos tiene un coeficiente de 0,45.

Sabemos que América Latina es una de las regiones con mayor desigualdad mundialmente.

Según un informe del Banco Mundial, “América Latina es altamente desigual en cuanto a ingresos y también en el acceso a servicios como educación, salud, agua y electricidad; persisten además enormes disparidades en términos de participación, bienes y oportunidades. Esta situación frena el ritmo de la reducción de la pobreza y mina el proceso de desarrollo en sí”.

Brasil tiene una pésima distribución de su riqueza. Según IPEA (Instituto de Pesquisa Econômica Aplicada), el 10% de los más ricos en Brasil concentran el 75% de la riqueza y los más pobres pagan hasta un 44% más de impuestos.

El estudio muestra también que la carga tributaria actual equivale al 32,8% de la renta del 10% más pobre, mientras que el 10% más rico para 22,7%.

Según palabras del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza: “Latinoamérica no es un continente pobre, es un continente injusto”.

*** En promedio, el índice S&P 500 en últimas recesiones ha bajado un 20%. Y las compañías defensivas, cuyos beneficios no se ven en peligro por una recesión económica, como farmacéuticas, compañías de servicios públicos, o aquellas que venden productos del hogar, entre otras, son las generalmente elegidas por los inversores en los momentos económicos más complicados, bajando menos que el índice, o incluso subiendo como en el caso del tabaco o las bebidas alcohólicas. ¿Usted dejaría de fumar si le disminuyeran su salario? ¿O de comprarse un remedio para una tos que lo aleja de la civilización?

Hay compañías que logran un gran caudal de negocios frente a una menor disponibilidad de dinero en poder de los consumidores. Y estas compañías son las que venden productos a precios de descuento, que venden más por tener mejores precios y a cuyos locales ingresan más masivamente quienes antes ingresaban a negocios de precios mayores.

Una de estas compañías es Wal-Mart (NYSE:WMT).

WMT subió un 34% desde noviembre pasado, en los peores momentos de turbulencia financiera causada por la crisis subprime y por pérdidas en instituciones financieras. Ayer cerró en US$ 57,12 volviendo a niveles del año 2004, luego de 3 años de estar lateralizando en la zona de US$ 42- 50.

WMT anunció hace quince días que cambiaba los cheques de estímulo fiscal enviados a los consumidores en EEUU, gratis. Excelente oportunidad para que esos consumidores se quedaran toda la tarde comprando ropa o aparatos electrónicos o haciendo la compra de alimentos mensual en Wal-Mart, ¿no? Especialmente luego de que la compañía anunciara también que había rebajado sus precios de cosmética, bebidas, cereales y carnes, entre otros.

¿Otro motivo para mantenerla en cartera? Échele un ojo a sus bonos corporativos. En momentos financieros difíciles, en que la liquidez no abunda, es cuando hay que echar una mirada a la tasa que está pagando la empresa en sus bonos de deuda por sobre los Treasuries. Eso le dirá algo sobre la salud financiera de la compañía.

Nos reencontramos el próximo viernes,

Paola Pecora

Nota de la Editora: ¿mejoran los datos económicos en EEUU y Europa? Pareciera haber surgido una miríada de analistas y banqueros que mencionan mejoras en las condiciones económicas y financieras actuales. ¿Momento de entrar nuevamente en los mercados accionarios? Me pueden enviar sus comentarios a: paola@latinforme.com

¿Mantendrán su Política Monetaria la Fed y el BCE?

Por Horacio Pozzo

Cuando todo hacía prever que se iba a producir un cambio en la dirección de la política monetaria que lleva adelante tanto la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED), como el Banco Central Europeo, los últimos datos sobre inflación en los EE.UU. y crecimiento e inflación en la zona del euro, hacen que ello no sea tan seguro.

El miércoles se conoció el dato de inflación minorista en los EE.UU. y arrojó un alza del 0,2% (0,1% la subyacente) cuando los analistas esperaban un incremento del 0,3% (0,2% para la subyacente). Encima, el dato de subsidios de desempleo en EE.UU. (dado a conocer ayer), arrojó que el número de personas que mantiene el subsidio por desempleo se encuentra en su nivel máximo desde el 20 de marzo de 2004. Primera impresión: menos inflación y una situación económica que aún no mejora.

Ayer fue el turno de la zona del euro y los datos sorprendieron positivamente. Como consecuencia de la buena performance de Alemania (que es la locomotora de la zona y explica la quinta parte del PBI de la misma), el PIB de los 15 países que usan el euro tuvo un aumento de un 0,7% durante el primer trimestre del año en relación al trimestre anterior y se elevó de este modo la tasa anual de crecimiento al 2,2%

Christoph Weil, economista de Commerzbank, decía al respecto: “La economía de la región está más saludable de lo que se suponía. La inversión aún se incrementa en forma generosa, por lo que el panorama del empleo sigue siendo alentador”

La inflación mensual de abril de la zona euro, fue del 0,3% alimentada principalmente por un incremento de 1% en los precios energéticos y una subida de 0,5% en el costo de los alimentos y otros. La variación interanual se ubica actualmente en el 3,3% (había alcanzado el 3,6% en marzo), y el BCE quiere mantener algo debajo del 2%.

Hace varias semanas, los analistas esperaban que la inflación en los EE.UU. y la desaceleración económica en la zona del euro, comiencen a condicionar la política monetaria tanto de la Fed, como del BCE. Pero los datos en ambos sentidos no fueron tan malos como se preveían.

Ahora pareciera ser que tanto la Fed como el BCE tienen mayor libertad para continuar con sus políticas de tasas. Si esto es así, entonces quizás la Fed pueda hacer algún recorte adicional a la tasa y el BCE se anime a subirla para sujetar aún más a la inflación. Claro que esto implicaría que la relación euro-dólar se mueva a favor de un fortalecimiento de la moneda europea. Y un debilitamiento adicional del dólar podría seguir incrementando los precios internacionales de la energía y los alimentos…

Pero no hay que alertarse ya que este supuesto parece ser sólo un espejismo…

En el caso de la inflación de EE.UU. el dato publicado en abril no ha generado mucha confianza. Desde algunos medio periodísticos tales como la CNBC, desconfiaban de la veracidad del mismo a la luz de los fuertes incrementos en el precio del combustible y de los alimentos. Más allá de la veracidad o no de los datos, lo cierto es que el mercado percibe por un lado, que lo peor de la crisis ya pasó, y por otro, que la amenaza inflacionaria es cada vez mayor y que Bernanke deberá actuar con rapidez.

Para el mercado, la Fed mantendrá hasta setiembre, la tasa de interés en el 2% y será en la reunión de octubre cuando decida un incremento de 25 puntos básicos.

En la zona del euro, a pesar de la tranquilidad que trajeron los datos de crecimiento e inflación, el incremento en los precios de la energía y los alimentos están reduciendo la capacidad adquisitiva de los consumidores, por lo que seguramente ello se verá reflejado en una reducción en la demanda interna. Producto de la desaceleración que se observa en el resto de las economías, es probable que también se produzca un debilitamiento de la demanda interna. Para Weil: “Para el segundo trimestre se puede prever un crecimiento mucho más flojo y el panorama para el resto del año sólo es modesto”.

Entonces, con estas expectativas no queda otra alternativa que pensar que estos datos económicos de los EE.UU. y la zona del euro, solo han generado una pequeña “ilusión” acerca de la mejora en la situación económica…

Ilusión que hubiera provocado un incremento en las presiones inflacionarias en las economías latinoamericanas (por la posible continuidad del incremento en los precios internacionales de la energía y los alimentos). Y en relación a la política monetaria que vienen llevando a cabo los países latinoamericanos, éstos ante una mayor tasa de inflación, que en buena proporción era producto del incremento en los precios internacionales de los commodities, vienen subiendo sus tipos de interés… algo que probablemente hubieran hecho si los precios internacionales de los commodities les seguían “enviando” inflación.

…Ya les había dado yo mi impresión acerca de la ineficacia y lo poco recomendable de esta política, porque los países latinoamericanos no pueden controlar este componente de la inflación a través del manejo de sus tasas. Casualmente en el periódico argentino “Clarín” se publicó un artículo de Joseph Stiglitz (Premio Nobel de economía 2001), al respecto cuyo principal mensaje era: “Si la inflación es importada, la “meta” no es un remedio… Subir las tasas en un país no hará bajar el precio mundial de los granos o del combustible”. ¿Será esto tenido en cuenta para la política monetaria en Latinoamérica?

Nos encontraremos nuevamente mañana,

Horacio Pozzo

Paola Pecora es la Editora en Jefe de Latinforme.com. Ha trabajado en el sector financiero durante 17 a

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